sábado, 7 de noviembre de 2009

hoy yó vi...


Hoy leí un blog cafeínico.

Se me antojó el café, más ahora que mi esquizofrénica fijación en la Lluvia y su silencio perpetuo llegan abriéndose paso en un Mayo donde las nostalgias quedan un poco abandonadas a causa de los eventos sociales y las festividades propias de un mes, algarábico. Bueno el punto era el café, me imaginé en una de las mesas del Biocafé (de las que están a fuera) yo sentada bajo una ligera brizna fría de mayo, como a las seis de la tarde que ni está tan claro como para que las farolas no estén encendidas, ni es tan noche como para que uno se sienta con prisas.


Cruzada de piernas bebiéndo una taza de café, viendo como la gente transita con su pausada manera de seis de la tarde, en un martes tedioso, luego del trabajo, antes de ir a casa. Mi mayor virtud es inventar historias, así que no será difícil sentenciarme desde ya, aún en mi imaginación, a escudriñar los rostros de los que a paso lento, habitan por instantes la plaza del cinco de mayo, el atrio entre moderno y colonial de el templo mayor de cultura (jeje) el C. Cultural Jaime Sabines. Cuántas historias lleva la gente bajo los párpados, ese mapa gesticular de un día, de todos los días.. Y yo desde la serenidad de mi café bajo la llovizna de mitad de año, invadiendo su privacía, inventándoles privacías conocidas sólo por mí. Registradas en mi mente como un evento meramente especial. También imagino las jardineras con sus cuentos, ¡Si ellas hablaran! ¿cuántos enamorados se han pactado en ellas?, ¿cuántos dolorosos habrán dejado allí su huella?, ¿cuánta gente ha finiquitado idilios, tratos, convenios, contratos?... Las céspedes onerosos, vigilias verduzcas de amor platónico.
El césped es el amante de la lluvia, aunque no sé quién será el que juega papel de varón y quién de hembra, quizá sean amabas hembras o ambos varones, o tan sólo sean césped y lluvia. Pero eso sí, la lluvia es mi mujer. Imagino el suave olor a café rondando la atmósfera, mezclado con el de la humedad, con el de los pasos que a distancia integran luna sinfonía de andares. Los árboles y su olor a húmedo... Los olores... Los olores... El mío a nostalgia, el de la nostalgia misma. Hoy leí un blog cafeínico... y yo fui a tomar un café a un sitio donde abundaba y florecía...

No hay comentarios:

Publicar un comentario